miércoles, 13 de enero de 2016

Los gestos inimaginables

https://www.youtube.com/watch?v=Kvux1G32C2g

Ante el estreno de “El hijo de Saúl”.
Los gestos inimaginables
 En agosto de 1944 los integrantes del Sonderkommando de Auschwitz – Birkenau, fotografiaron, “clandestinamente”, los métodos de exterminio. El Sonderkommando, comando especial de detenidos, fue creado el 4 de julio de 1942, durante la “selección” de un convoy de judíos eslovacos destinados a la cámara de gas. Se ocupaban del exterminio en masa de los judíos. Se formaban los equipos y a los pocos meses eran suprimidos, los que los suplantaban quemaban a los predecesores.
De esos momentos quedan cuatro fotografías. En enero de 2001, bajo la dirección de Clément Chéroux, se presentaron en la exposición Mémoire de camps. El texto que cerraba el volumen era un análisis de Georges Didi-Huberman, donde realizaba un estudio del doble régimen: histórico y estético de lo inimaginable. ¿Cómo pensar y teorizar sobre lo inimaginable de la imagen?, cuando, en los actuales estudios sobre visualidad, prácticamente no hay lugar para lo inimaginable. Aún más, cuando se refiere sólo a cuatro fotografías borrosas, con escaso nivel de claridad, sobre un hecho tan poco imaginable como el exterminio en un  campo de concentración: ¿hay lugar para la imagen  o la imaginación y, aún más radical para lo inimaginable? O ¿este se encuentra obstaculizado? El texto de Didi-Huberman generó un amplio debate en el que se vieron involucrados, entre otros, Gérard Wajcman, Élisabeth Pagnoux, quienes publicaron dos extensos artículos en los meses de marzo y mayo de 2001 en Les Temps modernes, y Claude Lanzmann, director de Shoah. En forma paralela, el debate, no limitándolo al caso concreto de las fotografías, permite introducir nuevamente la pregunta: ¿qué es la imagen? cuando en la discusión  se involucran, en el contexto de la arqueología de la imagen: la pasión, la desaparición de lo visual, el cuerpo y su pérdida, los medios (o entre-medios) y la proyección de lo visual (también, la cultura digital) y la mirada.
El texto de Didi-Huberman, se inicia con la afirmación: “Para saber hay que imaginarse”. Y sigue: “Debemos tratar de imaginar lo que fue el infierno de Auschwitz en el verano de 1944. No invoquemos lo inimaginable. No nos protejamos diciendo que imaginar eso, de todos modos -puesto que es verdad-, no podemos hacerlo, que no podremos hacerlo hasta el final. Pero ese imaginable tan duro, se lo debemos. A modo de respuesta, de deuda contraída con las palabras y las imágenes que algunos deportados” le arrebataron “a la realidad horrible de su experiencia”. Lo que sigue es más intrigante: “Así pues, no invoquemos lo inimaginable”, porque era más difícil, “para los prisioneros, sustraer del campo esos pocos fragmentos de los que actualmente” se es depositario, “con el agravante de soportarlos de una sola mirada”. Los fragmentos “son más preciosos y menos sosegadores que todas las obras de arte posibles, arrebatados como fueron a un mundo que los deseaba imposibles”. Y cierra la declaración de intenciones: “Así pues, pese a todo, imágenes: pese al infierno de Auschwitz, pese a los riesgos corridos. A cambio, debemos contemplarlas, asumirlas, tratar de contarlas. Pese a todo, imágenes: pese a nuestra incapacidad para saber mirarlas tal y como se merecían, pese a nuestro propio mundo atiborrado, casi asfixiado, de mercancía imaginaria” (Didi-Huberman, 2004: 17).
Wajcman acusa, entre otros aspectos, a Didi-Huberman de que toda su promoción de imaginación no es más que una llamada a alucinar, una “máquina de fabricar fantasías” que lo conduce a una identificación engañosa. Añade que Didi-Huberman le otorga un valor a la imagen del hombre casi divina. La crítica de Wajcman suma factores psicoanalítico: Didi-Huberman al interesarse por esas cuatro fotografías asumiría una “negación fetichista” como el sujeto perverso expone y adora, como reliquias del falo que falta, zapatos, medias, braguitas. Se realizaría, a su vez, una “publicidad engañosa” sobre las imágenes de los campos de concentración. Para Wajcman, la interpretación de Didi-Huberman está impregnada de cristianismo, su antecedente sería “la pasión de la imagen” que es “íntimamente cristiana (…) impregna e involucra todo lo que atañe a las imágenes” en Francia. Los “virtuosos lagrimeos” ante las cuatro fotografías, “el tono profético” de la descripción, evidencia la “elevación de la imagen al grado de reliquia” típica de la religión cristiana: “Georges Didi-Huberman se pondría aquí, bajo la armadura de san Jorge, la piel de oveja de un san Juan con el dedo alzado, más los pingajos de san Pablo, anunciando al mundo la llegada de la imagen” (en Didi-Huberman, 2004: 85).
Para Élisabeth Pagnoux, se trataría de una “doble falsificación”, de “construir la nada” y de “confundirlo todo”.
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Nadie puede imaginar tal experiencia: es por ello por lo que, pese a todo, la cuento dice Salmen Lewental, integrante de los Sonderkommando. La imagen tiene la doble espacilidad del biombo. Produce un efecto de velo, de desrealización por los que han vivido ese allí pero no se muestra aquí. La imagen es la paradoja que muestra lo que no puede (directamente) ser visto. La imaginación, a su vez, permite imaginárnoslo. Y, entre ellas, lo inimaginable. En este punto, los trazos permiten dibujar, en las sombras, lo que nos ojos no pueden ver en su totalidad. 

martes, 1 de diciembre de 2015

¿Feminismo de extrema-derecha? "La Batalla de Chile"





en el caso de las
intervenciones de las mujeres, se produjeron movimientos femeninos de
extrema-derecha tanto en las manifestaciones previas al golpe de Estado, como
en los movimientos de protesta contra la detención del dictador en Londres. “El
hilo conductor que reúne” las imágenes “de la actualidad” “lo compone discontinuamente,
la secuencia formada por el trazado agitativo de las protestas de las mujeres
en las calles de Santiago que fueron convocadas por los comandos pinochetistas
para exigir, con furia y estridencia, la liberación del ex dictador. Esos comandos
–en su mayoría compuestos por mujeres- no podían sino hacernos recordar las
marchas del Poder Femenino que luchaban contra la Unidad Popular. No es
indiferente que lo femenino sea el trazo que recorre, sígnicamente, la zona de
colisión entre historia y memoria que vincula el hoy de estas mujeres
pinochetistas en la calle al ayer de
las protestas femeninas contra Salvador Allende. No lo es porque las mujeres
funcionan como el significante privilegiado de la tensión orden/revuelta cuando ‘una crisis amenaza el devenir de un espacio-
tiempo simbólico’ y la legitimidad de sus sistemas, y también cuando se
exacerban las contradicciones de valores entre ‘modernidad y regresión’”
(Richard, 2007: 156).    

31a bienal de arte de são paulo 2014 yeguas del apocalipsis 31









Proyectos
como las intervenciones de las “Yeguas del Apocalipsis”, en la postdictadura
chilena, ponían en entredicho las “gramáticas de la moderación, de la
concertación y de la resignación, que crearon la imagen dilatada de una
temporalidad uniforme y de plazo indefinido, sin urgencias de cambio, ni
fracturas utópicas, sin rupturas de planos ni sobresaltos de secuencias, sin
narratividad ni suspenso” (Richard, 2007: 153). Las dos Fridas desafiaban las
certezas de los códigos, la previsibilidad de la imagen televisiva construida
sobre la imagen sin imaginación ni
tramas, los desposeídos márgenes de una marginalidad que se convertían en
ecuación no-deconstruida. Una narración plana, teleológica, conducía a un final
sabido de la serie o de la información sin montajes diferenciales sino
estereotipados. La familia era el relato central donde se intentaban ocultar 30
años de violencia pública (institucional) y privada (doméstica). La violencia
era el eje estructurador de una sociedad postmoderna y neoliberal, donde el
consumo desafiaba al sentido de lo in-orgánico. 





miércoles, 18 de noviembre de 2015

El Chacal de Nahueltoro (completa)

Conferencia 3 de diciembre. Universidad de Valencia
13 h. Víctor Silva (Universidad de Zaragoza): Imágenes de la desesperación: el feminicidio en el cine chileno.

viernes, 6 de noviembre de 2015

jueves, 5 de noviembre de 2015

Crear imágenes

Crear imágenes

“No crees que mi cuerpo no es nada…
El cuerpo es un espejo…
Las imágenes son como pájaros de barro”
Del filme Creadores de imágenes de Ingmar Bergman
Al final de Creadores de imágenes de Ingmar Bergman, basada en la obra teatral homónima escrita por Per Olov Equist, el personaje que interpreta al director de fotografía Julius Jaenzo, mantiene el siguiente diálogo con la actriz que encarna a la premio Nobel de literatura, Selma Lagerlöf.  Ante la frase de la escritora: “Pero la vida es cruel”, le responde: “Si y por eso decidí convertirme en creador de imágenes. Quería ser pintor pero al final me convertí en fotógrafo. Pero supongo que es otra forma de crear imágenes”. Y  Lagerlöf concluye: “crear imágenes. Es bonito, muy bonito. Puede que yo también cree imágenes”… En este diálogo, que se cierra con imágenes que se proyectan como sombras sobre una pantalla, aparece en toda su potencialidad la imagen como un dispositivo que no se reduce a lo visual, tampoco a los medios de comunicación “dominantes” (Belting, 2007)  ni a la imagen “cliché” (Deleuze, 2007) del marketing o la publicidad, sino al movimiento (toda imagen es movimiento) de las miradas, de los imaginarios y de los cuerpos (al final la mano de la escritora fusionada con la pantalla y reproduciendo sus imágenes, es el gesto indicial del cuerpo en movimiento). 
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Siguen tres ejemplos de creadores de imágenes: La imagen como sombra y luz en Nostalgia de la luz (Patricio Guzmán); la imagen-cuerpo en Jimi Hendrix y el bailaor Israel Galván.  

Nostalgia de la Luz - Nostalgie des Lichts | trailer (2010)